La lección de Australia

Published 7 meses ago -


A fines de septiembre, Australia del sur sufrió un enorme blackout que dejó fuera de servicio a casi dos millones de usuarios. Según los ambientalistas australianos, el apagón fue consecuencia de los daños ocasionados por una gran  tormenta, que efectivamente ocurrió un rato antes del evento.

Sin embargo cuando explicaron el incidente ocultaron un dato de relevancia primoridal brindado por el informe de la Comisión Oficial Investigadora del Australian Energy Market Operator (AEMO), referido a la altísima dependencia de la producción de energía eólica.

Hugh Saddler, profesor de economía del clima en la Adelaide University y Cambridge University, sostuvo que la política de energía verde generaría blackouts debido a la falta de respaldo de energía firme, es decir gestionable.

Otros expertos como Tom Quirk, creen que la capacidad de la red eléctrica para transportar la energía eólica tiene serias restricciones técnicas. Quirk sostiene el blog “WattsUpWithThat” — “¿Qué pasó con eso?”– que el gran apagón comenzó cuando los molinos eólicos del parque eólico Snowtown de 368.7 Mw sufrieron “violentas fluctuaciones”.

El mercado eléctrico de la región sur Australia no cuenta con respaldo térmico para satisfacer la demanda o compensar la inestabilidad provocada por las eólicas.

Blackout

Un rato antes de la tormenta, repentinamente, el parque eólico quedó fuera de servicio y dejó de suministrar 270 megavatios de energía, lo que provocó una extrema inestabilidad en la red eléctrica que disparó los dispositivos protectores de frecuencia y otras redes de alta tensión del sur del país debieron desacoplarse para evitas males mayores. Como resultado, la región sufrió un blackout que dejó sin energía eléctrica a 1,7 millones de habitantes.

Soplando en el viento

El Sur de Australia,  viene sufriendo una fuerte crisis energética, desde que en julio pasado fueran desafectadas del servicio las centrales eléctricas a carbón para dar paso a la llegada de las turbinas eólicas.

En efecto, la dependencia que Australia del Sur tiene respecto a la energía eólica produce cortes debido a que las constantes fluctuaciones producto de varios factores: la intermitencia del viento picos de demanda en horarios con escasos vientos y falta de respaldo de fuente firme, lo que plantea un enorme desafío a los operadores eléctricos dado que las redes eléctricas se vuelven muy vulnerables.

La causa de los apagones -y de los exorbitantes precios de la electricidad- se encuentra en la excesiva dependencia que Australia del Sur tiene de la energía eólica. En este sentido, se ha solicitado formalmente una suspensión de las nuevas turbinas a instalarse a la espera de un nuevo análisis de costo-beneficio.

Precios y tarifas

La crisis energética australiana ha encarecido el precio de la electricidad haciendo que se dispare a 20 centavos de dólar por kilovatio-hora de energía, un australiano promedio paga en la actualidad cerca de 25 centavos de dólar por Kwh de electricidad. Como contrapartida, los usuarios de EE.UU. pagan alrededor 10,4 centavos de dólar por Kwh, es decir, la mitad.

Es decir los precios de la electricidad aumentaron un 40% y esos aumentos tenían como destino subsidiar a las empresas de energía eólica. Las empresas del sur de Australia también hicieron sentir su voz y reclamaron al gobierno una solución al problema.

Otro camino

En sentido opuesto, otros países de Asia vienen reduciendo incluso prohibiendo taxativamente la instalación de parques eólicos debido al potencial shutdown.

China ordenó a los operadores eólicos frenar su expansión -que en los últimos cinco años fue de 400%- porque esta fuente está causando serios problemas en el despacho. Alemania se encuentra en una situación similar.

Pekín había ordenado a principios de marzo la suspensión de nuevos proyectos de energía eólica en las regiones más aptas para la generación eólica según la  Administración Nacional de Energía de China.

Verde en alerta rojo

Los fundamentalistas del medioambiente aseguraron que el apagón de Australia del Sur fue consecuencia de los daños ocasionados por una gran  tormenta ocultando los datos del informe de la Comisión Oficial Investigadora de AEMO
AEMO afirma que justo antes de producirse el apagón, la generación del Estado era provista por molinos eólicos en un 48% (883 Mw), térmica en un 18% (330 Mw) y generada en otro estado (Victoria) en un 34% (613 Mw).

Si como afirman los fundamentalistas verdes, los fenómenos climáticos serán cada vez más extremos y frecuentes, por tanto es lógico concluir que apostar a la energía eólica como base de la matriz energética no resulta conveniente.

El informe de AEMO detalla la magnitud de la tormenta y los vientos: “Durante la duración del evento, hubo largos períodos de vientos sostenidos de 50-70 km/h a través de Australia del Sur. Ráfagas de viento, especialmente erráticas en la ocurrencia y la frecuencia para sistemas de clima extremos, fueron considerablemente más fuertes que los vientos informados con anterioridad. Se registraron picos de ráfagas de vientos el miércoles 28 de septiembre, entre 90-110km/h, para ubicaciones en todo el Estado… Las ráfagas destructivas fueron resultado de tormentas severas, las cuales además podían potencialmente producir tornados”.

Libertad o dependencia eólica

Depender de la energía eólica como energía de base no parece ser una opción adecuada, al menos atendiendo a la experiencia australiana.

La energía eólica puede ser un buen complemento para abastecer la demanda si se complemente debidamente con energía de base es decir energía gestionable que supla la intermitencia de las eólicas. Esto implica que su uso y despacho eléctrico per se –requieren una duplicación de la capacidad de generación- por lo tanto no contribuyen a reducir la producción de gases de efecto invernadero , como todos piensan.

Además los sistemas eléctricos se vuelven inestables debido a las fluctuaciones que provocan inestabilidad en las líneas de alta tensión aumentando la ocurrencia de incidentes.

Las operaciones de despacho se tornan más onerosas y los subsidios a los productores encarecen las tarifas.

Entonces: depender del clima para generar energía cuando ese clima se hace cada vez más inestable no parece ser una decisión adecuada. Ninguno de los sistemas conocidos tienen problemas con la naturaleza.

Los expertos coinciden en que los sistemas debes estar balanceados con proporciones adecuadas de fuentes diversas la instalación de fuentes intermitentes encarece el servicio, no da seguridad en el abastecimiento y es más cara.

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