El precio del crudo en el subibaja

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La tercera es la vencida: tras los intentos de Doha y Argel, finalmente en Viena, la OPEP ha conseguido acordar un recorte de la producción y lograr una mejora en el precio de los hidrocarburos. Esta decisión, diametralmente opuesta a la adoptada en 2014, abre una verdadera incógnita sobre los precios que el mercado supone con tendencia alcista y abre otra: ¿Qué pasará con los precios de los hidrocarburos en la Argentina tras la convergencia internacional? Las señales internacionales indican el fin del ciclo de precios bajos.

Por Félix Grandet

Desde mediados de 2014 hasta finales de 2016 los precios del crudo han derrumbado las economías de varios países: golpearon a Rusia, que devaluó el rublo un 50%, tiene a Nicolás Maduro grogui y contra las cuerdas al reducir los ingresos de Venezuela a la mitad, el 95% de los ingresos totales de la república bolivariana son exportaciones de crudo y otros países también sufrieron la baja repentina como México, Brasil, Nigeria y sigue la lista. Como efecto secundario se afectaron decenas de proyectos de energía renovables que obligaron a los gobiernos de los países en desarrollo y sin financiamiento a redoblar los esfuerzos para cumplir contratos asumidos en el ciclo de precios altos.

La caída del crudo golpeó también a otros países no petroleros pero cuyas exportaciones primarias fueron arrastradas por el rey de los commodities. Se sigue insistiendo en que el precio del crudo lo fija la mano invisible del mercado. Sin embargo y parafraseando a Antoine de Saint-Exupery “lo esencial es invisible a los ojos”. No existe un mercado para el crudo como el de Chicago para los granos o una Bolsa transparente, por el contrario, organizaciones como Platt´s anuncian los precios en base a una intrincada maraña de informaciones y cruzamientos de datos oficiales y de particulares interesados para elaborar una lista de precios indicativos.

El pasado mes de febrero (Medium Term Oil Market Report) la Agencia Internacional de Energía publicó: “quizás, en 2016, por primera vez desde los albores de la industria, estamos inmersos en un mercado del petróleo verdaderamente libre. En el mundo de hoy en día, si alguien puede extraer petróleo, lo vende en la máxima cantidad posible, sea cual sea el precio que pueda obtener….”. Enunciado contradictorio, sobre todo dicho tras la reunión de productores organizados con el objetivo de controlar los precios…

El cartel de productores –instituto recontra prohibido en casi cualquier país civilizado– aún tiene influencia a la hora de fijar el precio. O mejor dicho, Arabia Saudita en alianza con los EE.UU. mueven el precio y no siempre en beneficio del resto de los asociados.

Ayer nomás se preguntaban en los medios –y desde éste se cuestionaba– si el espectacular aumento de la producción de petróleo no convencional en los EE.UU. fue la verdadera causa para impulsar los precios de los hidrocarburos. Pero poco se dijo sobre el acuerdo secreto –firmado el 11/S de 2014 entre John Kerry y el rey Abdullhabin Abdelaziz al-Saúd– de no recortar la producción. El objeto del acuerdo fue afectar a Rusia, Venezuela y otros no-amigos de la Unión y para Arabia Saudita –que tiene una alcancía de 2 billones de dólares para soportar dicho acuerdo– recuperar mercados frente al avance de productores con mayores costos; y de yapa, detonar a la Opep.

Ese acuerdo parece haber fenecido tras el cambio de escenario en medio Oriente donde Moscú vuelve a convertirse en un actor relevante tras su triunfo en Siria. Arabia Saudita, tomó nota de la situación y entabló conversaciones amistosas con el renovado protagonista.

El impacto del prolongado periodo de precios bajos, los conflictos en diversos países productores y la vuelta de Irán a la arena internacional tras el levantamiento de las sanciones, sumaron en el 2016 sal y pimienta al convulso mercado petrolero.

La última reunión de la OPEP celebrada en Viena el 30 de noviembre,culminó con el anuncio de que la organización procedería –por primera vez desde 2008-– a rebajar su producción, que en rigor de verdad significa que algunos países la aumentarán, pero sólo algunos muy necesitados como Irán.

A este acuerdo se le sumaron otros estados no miembros, tras una reunión donde decidieron sumarse a la tijera, hito importante y que no sucedía desde 2001.

Según el “Acuerdo” la OPEP se compromete a retirar del mercado 1,2 millones de barriles diarios (mmb/d). Una decisión que debe hacerse efectiva a partir de enero de 2017 y mantenerse vigente por un periodo de seis meses, ampliable a otros seis meses. Si se cumple o no lo pactado –como habitualmente sucede los acuerdos no se cumplen- pero esta situación será revisada en mayo.

Tras el pacto, la producción conjunta del grupo estaría en torno a los 32,5 mmb/d. Arabia Saudita, que se ha comprometido a retirar (en relación a su producción de Octubre de 2016, cifrada en 10,5 mmb/d) 486.000 barriles diarios (b/d), mientras que Irak (con un recorte de 210.000 b/d), la Unión de Emiratos Árabes (139.000 b/d) y Kuwait (131.000 b/d), correrían con la mayor parte del esfuerzo restante.

Otros miembros del cartel que también deberían rebajar su producción serían: Venezuela (95.000 b/d), Angola (78.000 b/d), Argelia (50.000 b/d), Qatar (30.000 b/d), Ecuador (26.000 b/d) y Gabón (9.000 b/d). Libia y Nigeria quedarían exentos del compromiso de reducción de producción, mientras que Irán podría aumentar la suya en unos 90.000 b/dmientras que Indonesia amenazó con salir del club.

En síntesis, el acuerdo de recorte de la Opep fue de 1,2 mmb/d y el de los no-socios son 558.000 b/d, lo que implica un total de 1,758 mmb/d.

Esta cifra involucra a un grupo de once países productores no integrados en el cartel, entre los que destaca Rusia, que debe rebajar su producción en 300.000 b/d, seguida por México (100.000 b/d) y , a mucha más distancia, Omán (45.000 b/d), Azerbaiyán (35.000 b/d), Kazakstán (20.000 b/d), Malasia (20.000 b/d), Guinea Ecuatorial (12.000 b/d), Bahréin (10.000 b/d), Sudán del Sur (8.000 b/d), Brunei (4.000 b/d) y Sudán (4.000 b/d).

Los países productores, al parecer, han entendido que es conveniente un recorte –o al menos anunciarlo en la producción- en virtud de los resultados negativos producidos por la abundancia del recurso. Los bajos precios han ocasionado turbulencias políticas internas por reducciones presupuestarias y porque el resto de las áreas de la economía no logran despegar. Recordemos que la inmensa mayoría del crudo proviene de países con escaso desarrollo.

El alza en los precios seguramente que ayudará a la explotación del shale, pero por algún motivo los países productores no temen al aumento de la producción de crudo proveniente de lutitas que entrará al mercado en cuanto el precio lo llame.

Inmediatamente surgen preguntas ¿Cómo impactará este evento en la Argentina? ¿Podrá despegar Vaca Muerta? ¿La convergencia de precios internacionales beneficiará a nuestro país o será fuente de conflictos?

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