Recorte en la producción de crudo envía señales de alza

Published 3 meses ago -


La carrera por recuperar la rentabilidad del sector hidrocarburífero y devolverle la estabilidad al precio del crudo, continuó en el 2017 con noticias alentadoras. Los paises alineados cumplen con lo pautado en el pacto de la Opep y el barril de petróleo sigue en alza aunque lentamente.

El panorama en Estados Unidos cambió a partir de la asunción de Trump y, según datos oficiales de diciembre, sus reservas cayeron considerablemente. No obstante permanencen las estimaciones  respecto de un crudo entre los niveles de US$ 60/6.

Grafico

Ratificado durante diciembre en Viena, los 13 países miembros de la Opep se comprometieron a reducir la producción de petróleo en los primeros seis meses del año 2017. La cifra apuntada en aquella cita fue 1,2 millones de bpd, con Arabia Saudita asumiendo la mayor parte de la reducción.  Atrás quedaron los acuerdos secretos firmados –de casualidad- el 11 de septiembre de 2014 entre John Kerry y el rey saudí Salman bin Abdulaziz Al Saud. El acuerdo busca recomponer los precios que en el último año  han comenzado a mostrar un cierto brío.

Según se detalla en el informe mensual publicado por el mencionado entente, en lo que va del 2017 el superávit es menor respecto al mismo período del año anterior y, aunque continúa siendo mayor la oferta que la demanda, los datos siguen siendo positivos para quienes buscan recuperar las cifras registradas en años anteriores cuando el barril llegó a tocar los US$150, mientras que en el último año estuvo por debajo de los US$50.

En ese sentido, la Organización asegura que la producción del grupo está cayendo a niveles récord y destaca que los productores externos se están alineando.

La entrada en vigor de estos descensos coincidió con el inicio de 2017 y la Opep asegura que las primeras cifras disponibles evidencian el elevado grado de cumplimiento de las cuotas asignadas que están aplicando los países no pertenecientes a la entente. Su bombeo aumentará sólo en 120.000 bpd, frente a los 300.000 pronosticados hace un mes. Precisamente, la medida busca reactivar las subidas de precios en el mercado del crudo, que vive en depresión desde que el barril comenzara un desplome prolongado desde mediados de 2014, cuando sobrepasaba los US$100. El barril Brent, de referencia en Europa, se disparaba hasta un 8,63%, llegando a superar los US$50, hasta los US$50,35. No obstante, hay una excepción y es Indonesia. Según la Opep este país bombeó 33.000 bpd el mes pasado, lo que de todas formas equivale a un descenso de 221.000 barriles desde noviembre. Dichos datos aparecen en el informe mensual de la organización.  La cifra de producción de noviembre de la Opep fue la más alta al menos desde 2008 y además de registrar una menor producción de sus propios miembros, también redujo la previsión de suministros para 2017 de los países que no pertenecen al grupo. Aún se aguarda por Rusia y otros estados que no integran la entente, pero que prometieron limitar la producción. Mientras tanto, Estados Unidos evitará un descenso aún más contundente.

Hay que ordeñar la vaca

En continuidad con estos datos, sumado a la posible estabilidad en los precios y demandas del mercado mundial, podrían reactivar el interés por los proyectos en las regiones donde se explotan los yacimientos no convencionales, las novedades para el mercado argentino podrían comenzar a registrar movimientos en un corto plazo.

Por tales motivos, entre lo trabajado en el convenio de Vaca Muerta presentado por el Ejecutivo Nacional, sumado a la futura quita de retenciones al sector petrolero, más los indicios positivos en cuanto al precio del barril que está dando la Opep, podrían comenzar a verse buenos frutos en la región, antes de lo previsto.

Actualmente, la Opep está integrada por 13 países productores y exportadores de petróleo, ubicados en América, Asía y África, los cuales agrupan una población de alrededor de 554 millones de personas y cuyo principal producto de exportación es el petróleo. Se trata de Angola, Arabia Saudita, Argelia, Ecuador, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irak, Kuwait, Nigeria, Qatar, República Islámica de Irán, República Socialista de Libia y Venezuela. Sin embargo, los únicos que producen hidrocarburos no convencionales a escala comercial son Estados Unidos, Canadá, China y Argentina. Ninguno forma parte de orgánica de la Opep.

Para estos estados el petróleo constituye uno de los principales motores de desarrollo económico, político social y la renta que representa su explotación y producción contribuye a la expansión de su plataforma económica e industrial, es el motor para proveer a sus habitantes de empleo, educación, salud, y calidad de vida.

El pesar de los precios bajos

Desde que comenzó a derrumbarse el techo del barril, las economías que subsistían casi de manera exclusiva de la renta hidrocarburífera, especialmente los países subdesarrollados y dependientes como Venezuela, sufrieron y sufren crisis económicas y sociales muy difíciles de sobrellevar. La situación comenzó a tornarse preocupante y no todos cuentan con espalda suficiente como para simplemente esperar repuestas mágicas y recuperar de un día para el otro los altos ingresos que supieron conseguir.

Argentina, que no vive sólo de los productos de su suelo y que, a pesar de la compleja coyuntura por la que atraviesa, está muy lejos de los pesares que vive Venezuela, también fue víctima y sufrió el derrumbe de los precios internacionales, pues será siempre complejo en ese escenario mantener equilibrada la balanza de pagos de un país que consume más de lo que produce y que, además, aún importa energía.

Y de no incrementar los ingresos del sector, más difícil aún serán de sortear las dificultades que se avecinen en lo inmediato teniendo en cuenta el importantísimo índice de inversiones e inyecciones de capital necesarios para continuar con exploraciones y explotación de las regiones como Vaca Muerta y otras, las cuales cuentan con increíbles potenciales de productividad, pero que hasta el momento no han podido generar la renta que proporcionalmente se espera de ellas.

El convenio firmado recientemente por el presidente de la Nación, los sindicatos y el sector empresario, en la cuenca neuquina persiguen precisamente ese objetivo: atraer dólares.

Se trata de un recurso siempre interesante y que ha dado ganancias exorbitantes, pero que a la hora de repartir pérdidas son pocos los que se salvan o quedan excluidos.

En casos como estos, cada dólar proveniente de inversiones es más que importante, porque los valores de antes ya no son los mismos, los márgenes de ganancias son menores, las pérdidas pueden multiplicarse y no hay muchos estados en condiciones de afrontar los gastos de manera autárquica y como consecuencia, se registraron cierres de pozos y los ajustes de cinturón han sido la tónica general del plano internacional.

Otros en dificultades

Miembros de la Opep como Argelia, Libia, Nigeria o Venezuela afrontan serias dificultades. En el caso de Venezuela la crisis política es una complicación de carácter monumental, como así también lo fue -salvando las distancias-, para Siria. La nación presidida por Nicolás Maduro reclama desde hace años un crudo sobre los US$70 para poder cuadrar sus cuentas. En su caso, el mayor problema es el desabastecimiento en determinadas ciudades y la imparable inflación.

Venezuela posee una economía de mercado cuya base principal es la extracción y refinamiento de petróleo para la exportación y consumo interno. Es la quinta economía de América Latina, después de Brasil, México, Argentina y Colombia según su PBI nominal y la quinta también, por su PBI per cápita.  El país es miembro fundador de la organización y uno de los principales países productores en el planeta. Los yacimientos de este recurso en todos sus tipos son abundantes en gran parte del territorio, teniendo la primera reserva mundial, cosa que explica que cada día se extraigan 2.398.000 barriles, 136 exportándose la mayor parte a Estados Unidos, Europa y países de Latinoamérica.

Sin embargo en Venezuela, el petróleo es la principal fuente de ingresos y genera alrededor del 80% por concepto de exportación. Por lo tanto, teniendo en cuenta la reducción de más del 60% del precio por barril de petróleo, es lógico y tristemente evidente el desenlace de la economía de aquel país. Su dependencia del recurso, es la más grande de América Latina.

El ministro venezolano de Petróleo, Eulogio del Pino, afirmó desde Viena que el precio del barril se situará entre US$60 y US$65. “Esperamos subir el precio en us$10,15″, dijo poco antes de inaugurarse una de las conferencias organizadas por la Opep.

No obstante, retomando la división de la Opep, pese a la necesidad no había una postura común de cuánto recortar y quién debía recortar para iniciar la carrera por el ascenso de la renta petrolera. Para los saudíes, un mercado inundado y con precios bajos permite dejar fuera de juego a los productores de shale de Estados Unidos, con decenas de empresas que han entrado en quiebra con el derrumbe de precios.

El recorte y previsible alza de precios podría llevar de nuevo a las firmas existentes en América a producir, ya que su negocio vuelve a ser rentable, lo que a su vez podría tirar de nuevo los precios a la baja, al haber más actores y oferta en el tablero. Irán y Arabia Saudita, los grandes exponentes de la lucha por el recorte.

Por su parte, Arabia Saudita ha incrementado las exportaciones compensando en parte la producción iraní que faltaba, así como la de otros socios afectados por diversos conflictos bélicos, como la guerra civil en Libia, la lucha con Boko Haram en Nigeria y el conflicto en Irak.

Mientras tanto, Irán argumenta que los socios que más han abierto las espitas en el pasado deben ahora ser los que más reduzcan su producción, posición que reticentemente ha aceptado Riad.

Según Bloomberg, Arabia Saudita habría cedido a su posición y permitido a Irán llevar su producción hasta los 3,9 millones bdp, nivel cercano al que alcanzó antes de las sanciones internacionales, y congelar ahí su producción. Asimismo, el acuerdo incluiría una reducción de 600.000 bdp en países no miembros de la Opep, como Rusia, otra de las naciones que ha visto mermados sus ingresos, obligándola a recortar gastos y poner a la venta empresas públicas del sector.

Aun así, en noviembre los socios de la Opep produjeron de media 33,305 millones de barriles de crudo diarios, cifra que se redujo a 33,085 millones diarios diciembre, según el informe mensual del grupo difundido recientemente.

Repercusiones para el bolsillo

Al conocerse los detalles del acuerdo se podrá valorar hasta qué punto repercutirá sobre el precio de los carburantes y los posibles beneficios que puedan llegar a obtener los consumidores. De entrada, si se mantienen las alzas de precios en los mercados, es de esperar que el coste se traslade a las gasolineras, lo cual ya está anunciado que sucederá en nuestro país, mediante lo expuesto hace algunos días por el Ministerio de Energía y Minería de la Nación, en boca del ministro Aranguren.

Asimismo, un alza en los precios energéticos repercutirá seguramente sobre la inflación, ya que las tasas negativas o mínimas que se han observado últimamente se explican en gran parte por la caída del crudo. En un terreno más cercano, España podría ver aumentar su factura por la importación de crudo por ser un país dependiente de hidrocarburos foráneos.

Mientras que en Argentina, un crecimiento acelerado y con plazos más veloces de los que se tienen en cuenta sobre Vaca Muerta, pueden llegar a ser la clave de la sustentabilidad futura y la estabilidad económica, tanto del sector como de la balanza de pagos, además de sustituir importaciones y, a corto plazo, dejar de importar energía.

El crudo, en máximos de julio de 2015

Los precios del petróleo subieron bruscamente durante la mañana de la primera jornada de negociación que tuvo el 2017, pues los traders siguen pendientes de los acontecimientos en torno al histórico acuerdo alcanzado por la Opep en conjunto con los no alineados, para reducir su producción este año.

En el New York Mercantile Exchange, el petróleo para entrega en febrero se disparó hasta US$55,24 por barril, su cota más alta desde julio de 2015.

Finalmente, se situó en US$55,15 con un avance de en torno al 2,7%. Mientras, en el ICE Futures Exchange de Londres, el petróleo Brent para entrega en marzo se negoció a US$58,24 por barril, con un avance del 2,5%, tras registrar máximos en US$58,38, su cota más alta desde julio de 2015.

De acuerdo a lo pautado entre países alineados y no alineados a la Opep, deberían reducirse las reservas globales de petróleo en torno a un 2%. Sin embargo, algunos traders siguen siendo escépticos en cuanto a que los recortes acordados se materialicen tal y como se espera. Hay también algunas preocupaciones en el mercado en cuanto al aumento de la producción en Libia y Nigeria, a los que se les permitió elevar su producción como parte del acuerdo de la Opep.

Irán apuesta a un alza en el precio del crudo

El ministro iraní de Petróleo, Bijan Zanganeh, aseguró que su país se encuentra expectante respecto del futuro inmediato de dicho commodity y confían en que pueda llegar a los US$55 el barril gracias al acuerdo de varios países para reducir la producción. “Estoy seguro de que la Opep y los países no miembros e la Opep reducirán la producción de petróleo como se comprometieron”, aseguró Zanganeh a la televisión estatal. Según el ministro, esta reducción “eliminará el excedente de petróleo en el mercado, equilibrará la demanda y la oferta, y elevará los precios”. Además recordó que los precios del petróleo ya disfrutan de una tendencia al alza, debido al “efecto psicológico” en el mercado.

El barril de referencia de la Opep cotizó a US$52,64, un 0,6% más que el registro anterior. Irán, pese a integrar la entente no va a reducir su producción hasta recuperar la cuota de mercado global que poseía antes de las sanciones internacionales. La Compañía Nacional de Petróleo iraní anunció que estaba produciendo 3,9 millones de bpd, mientras que el Ministerio de Petróleo indicó que Irán ha más que duplicado sus exportaciones de crudo con una media de 2,5 millones de bdp.

Preocupa la caida de reservas en EE.UU.

 

Según datos de la EIA, se estima que las pérdidas fueron de 7,1 millones de barriles en la semana para fines de diciembre.

Las tasas de operación en refinerías subieron en 132.000 bpd, mientras que las tasas de utilización ascendieron en 1 punto. Los inventarios de gasolina treparon 8,3 millones de barriles frente a un pronóstico que los ubicaba tan sólo a 1,8 millones de barriles, según lo calculado en un sondeo de Reuters a analistas.

En tanto, los destilados se incrementaron en 10,1 millones de barriles, cuando la expectativa apuntaba a un incremento de 1,1 millones de barriles.

 

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