“Para Vestas,  Argentina se ha convertido en un mercado clave”

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Vestas mantiene una larga trayectoria en Argentina que afianzó en 2011 con la instalación del Parque Rawson I&II en Chubut. A partir de la puesta en marcha del programa RenovAr, la compañía danesa ha consolidado aún más su presencia en el mercado argentino.

Hoy día, la mayor parte de los proyectos eólicos del país – obtenidos gracias a los programas RenovAr 1 y 1.5 – la constituyen aerogeneradores de Vestas. La compañía, pionera en el  mercado argentino con la instalación de la primera turbina comercial del país en 1991, es líder en Argentina con más de un 40% de cuota de mercado.

A los 89 MW que Vestas tiene ya instalados en el país se suman más 625 MW que están en proceso de construcción. La mayoría de estos fueron promovidos por el programa RenovAr, (Res.202/2016), pero también encontramos otros proyectos de autogeneración de Grandes Usuarios, como los de YPF (Manantiales Behr, de 100 MW) y Aluar (El Llano, de 50 MW) en Chubut.

“Argentina se ha convertido en un mercado clave para la compañía, donde tiene más de 600 MW en construcción.”

En función de este enorme potencial, nuestra expectativa es mantenernos líderes y seguir contribuyendo a que el país cumpla sus objetivos en renovables”, sostiene Andrés Gismondi, director general de Vestas Argentina, quien, en diálogo con Energía&Negocios habló sobre financiamientos, expectativas y desafíos en relación a la interconexión del sistema eléctrico argentino (SADI).

¿Cómo está hoy Vestas en la Argentina y qué proyecciones de instalación están haciendo?

Actualmente, las fuentes renovables en Argentina representan en torno al 2% de su mix energética, por lo que el país aspira a instalar 10.000 MW de capacidad renovable de cara a 2025. Es decir, el potencial de crecimiento es enorme. Alcanzar 10 GW es el escenario base, pero si se tiene en cuenta la reducción en costes que conlleva la inversión en renovables, como hemos visto que ha pasado en otros países de la región, podríamos esperar niveles de penetración aún más altos. En países como Dinamarca, España o Uruguay se puede incluso llegar hasta el 60-70% en algunos picos del año. En el caso de Argentina, estos niveles se muestran aún muy ambiciosos porque para alcanzarlos sería necesaria una gran inversión para mejorar la infraestructura de la red eléctrica, máxime en una geografía como la nuestra, donde es común que la mayor demanda de electricidad se encuentre lejos de los focos de producción de energía.

El plan que se ha anunciado recientemente para ampliar la red es fundamental para que el sector se siga desarrollando.

Respecto al volumen de megavatios, los escenarios y las expectativas son positivas; se puede hablar de niveles de penetración del 20, 30 e incluso el 40%, como en otros países; no obstante,  esto dependerá, en gran medida, de que la red pueda sustentarlo y de que haya más desarrollo en la calidad y cantidad disponible de financiamiento de los proyectos.

¿Quién va a hacer la inversión en las redes?

Esa es la discusión de hoy. Creo que lo primero que se debería hacer es planificar a largo plazo y convocar a los actores tanto privados como públicos para ver cómo se encara. También es esperable que, tras la instalación de más proyectos de RenovAr, se pueda adquirir más experiencia en la operación de las fuentes intermitentes que permita a su vez flexibilizar los límites que tenemos hoy día en materia de transporte.

¿Qué tipo de contratos tiene Vestas?

Hacemos tres tipos de contratos según el perfil y las necesidades del cliente. En primer lugar, el de suministro de aerogeneradores en fábricas. En segundo lugar, el contrato de suministro, transporte e instalación de los aerogeneradores, que representa el 80% de nuestro negocio. En este tipo de contrato el cliente hace la obra civil y eléctrica, mientras que Vestas se encarga de la puesta en marcha de los aerogeneradores, maximizando así las garantías para los inversores.

Por último, ofrecemos el contrato “llave en mano”, como el que hicimos para el proyecto Bahía Blanca, de Pampa Energía. Este tipo de contrato es el más deseado por los financiadores internacionales dado que otorga una garantía de Vestas para todo el proyecto.

De hecho, en los últimos años ha aumentado significativamente la demanda de este tipo de contratos, sobre todo en mercados de Latinoamérica, África o Medio Oriente, donde el sector eólico se está empezando a desarrollar. Vestas acumula ya cerca de 1 GW en proyectos “llave en mano” en todo el mundo.

¿El promedio de instalación de Vestas es de 100 MW?

Depende del país. En Argentina estamos construyendo parques de 100 MW acorde a los límites establecidos en el programa RenovAr. En Brasil, estamos construyendo parques que, por lo general, superan los 100 MW; en Chile, donde no hay restricciones, las plantas actuales son mayores de 100 MW, como es el caso del parque eólico San Juan de 185 MW que finalizamos recientemente con LAP. Por otro lado, en México acabamos de firmar un proyecto para instalar 424 MW y en Noruega otro para un gran parque de 1GW. Nuestras instalaciones en Argentina cuentan, en su gran mayoría, con aerogeneradores de 3,45 MW de potencia, con rotores que varían en función del tipo de viento y emplazamiento. Ahora estamos con el nuevo modelo de 150 metros de rotor y 4,2 MW de potencia nominal. La vida útil de los proyectos es de 20 años y está alineado con el PPA que firma el desarrollador del parque. Por ultimo en Argentina tenemos sitios con factores de capacidad muy elevados por encima de 50-60%, que en algunos casos pueden hasta duplicar los de los países vecinos.

¿Cómo se manejan con los potenciales clientes?

Tenemos vínculo con una gran cantidad de actores, tanto locales como internacionales, que tienen una presencia importante en la región. En el caso de RenovAr hemos trabajado tanto con locales como extranjeros. En base a nuestra experiencia, hemos observado que en los mercados más incipientes, como es el caso del argentino, son los clientes locales los que por lo general no son tan reticentes a asumir los riesgos asociados a invertir en las primeras fases del desarrollo de un sector. En el caso de los clientes internacionales, éstos suelen primero observar la evolución del mercado antes de animarse a invertir con el respaldo de buenos esquemas de financiación. Como el aspecto de la financiación es tan vital, en Vestas trabajamos con agencias (como la ECA danesa) y bancos internacionales que ofrecen esquemas de financiación de hasta 15 años a nuestros clientes. Además, contamos con una red mundial de fábricas que, sin duda, es también un valor añadido, pues nos permite reducir costes.

¿Cómo será el escenario futuro para las eólicas teniendo en cuenta que prevén impulsar la energía nuclear, las hídricas, las térmicas y todas las fuentes posibles por las necesidades energéticas?

Nuestro entendimento es que la solución pasa por una combinación de todas las fuentes de generación; la gran ventaja que tienen las renovables es su competitividad frente a otras fuentes de generación, como bien ha quedado patente en las últimas subastas. En Argentina, uno de los retos a superar es cómo cubrir la alta demanda de electricidad.  El tiempo de instalación de nuevas centrales hidroelétricas o nucleares puede demorar entre cinco y diez años, mientras que en eólica o solar, estamos hablando de entre uno y dos años.

Si pero un parque dura 20 años mientras que una nuclear o una represa tiene una vida larguísima

Es correcto, pero eso no implica que con planificación no pueda solucionase el problema, permitiendo además tener importantes ahorros y certeza en el caso de negocio. Con las renovables, se puede fijar el costo operativo desde el primer momento de la inversión, por lo que el caso de negocio es muy preciso.

En cambio, las centrales térmicas tienen un costo variable que depende del precio futuro del combustible. Por otro lado, la nuclear tiene serias implicaciones ambientales especialmente respecto a la gestión de los residuos que produce, por no mencionar los efectos nefastos de un posible accidente. Basta con hacer un repaso a la evolución de los precios de las distintas fuentes de energía de los últimos a nivel global para confirmar que las renovables han llegado para quedarse y desplazar a otras fuentes más caras, ineficientes o contaminantes.  El hecho de que muchos países hayan sustituido los subsidios por subastas abiertas a diferentes tipos de energía y que los proyectos eólicos se lleven gran parte del pastel es la mejor muestra de ello.  Además, la evolución en materia tecnológica ha permitido la utilización de aerogeneradores mucho más eficientes que requieren menor inversión e incluso alargar aún más la vida útil de las plantas eólicas. El sector no deja de dar sorpresas positivas; que empresas como YPF inviertan en eólica pone de manifiesto que se trata de un proceso imparable.

Tengo entendido que van a hacer desarrollos en la industria local…

Para Vestas, la localización es muy importante. Por ello hemos firmando acuerdos con proveedores locales para fabricar algunos componentes de las turbinas aquí en el país, como es el caso de las torres.

Vestas está dando pasos para extender aún más su presencia en Argentina.  A fin de año abrirá nuevas oficinas con un equipo de 30 personas y otras 80 estarán encargadas del servicio y mantenimiento de los nuevos parques. Cuando un mercado es clave para la compañía, aumentamos la inversión para dar el mejor servicio posible a nuestros clientes. Así lo hemos hecho en muchos otros países de la región (Brasil, México, Uruguay…) y así lo estamos haciendo en Argentina, un país que tiene muchísimas posibilidades de cara al futuro.

 

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